Al finalizar IV

De lo humano

Y más allá de lo aprendido y de lo aportado, de lo asistido y presenciado, de las relaciones construidas, queda el lugar, queda la cultura. ¿Cómo aprender del lugar de dónde estoy? ¿Cómo saber más allá de los cortos comentarios de la gente?

Los deseos de aprender de las tradiciones, de los rituales, de la sociedad que uno está, respetuosamente, visitando. Encontrar los lugares donde se comparten las más tradicionales experiencias. Desde las vidas rutinarias hasta los eventos más característicos. Estar abierto a perderse en la ciudad y a que la ciudad lo pierda a uno.

Difícil puede ser comunicarse en una ciudad que duplica la población total de Bolivia. Establecer una comunicación fluida, no sólo a través de conversaciones, sino de gestos, de expresiones propias que pueden llegar a ser tan diferentes.

Buscar las expresiones más antiguas como las más nuevas. Disfrutar de las distracciones más típicas y devolver las más exóticas y viceversa.

El espacio para el entretenimiento, para la comunicación en muchos niveles, el espacio para encontrar una nueva cultura es tan importante de establecer y propiciar como cualquiera de los otros espacios necesarios para la formación integral. ¿Cómo? Es la pregunta…

Sentado con algunos aprendices, con unas cervezas de por medio (que nunca deben faltar), un “espeto” (término en portugués para las brochetas), escuchando un idioma ahora totalmente reconocible, con emociones y efusiones por los días de escuela ya pasados, con las distancias reducidas y las diversidades enriquecidas, me doy cuenta que el momento de partir había llegado. Algo diferente sin duda había crecido en mí…

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Al finalizar III

Del Teatro

Evidentemente las perspectivas y los caminos recorridos en el arte del Teatro varían de ciudad a ciudad y mucho más de país a país. Las contemporaneidades, las innovaciones, los experimentos, son muy distintos de sociedad a sociedad. Los preceptos culturales, las simbologías y los recursos también. Sin embargo, y aunque parezca redundante, el “intercambio” justamente trata de reducir esas distancias para enriquecer esas diferencias.

La posibilidad que esta ciudad me brindó, en la posibilidad de ver espectáculos, muestras y performances de tan distintos tipos es una posibilidad muy difícil de encontrar de donde provengo. La cantidad y diversidad de expresiones enriquece sin duda. Este tipo de aprendizaje, aunque no está “escolarizado” es parte de la formación y necesaria para el artista. “Viendo se aprende” dicen. Pero las preguntas en este caso surgen más rápidamente: ¿cómo aprovechar esta posibilidad como parte del intercambio? ¿cómo hacer que la asistencia a un espectáculo no sea sólo mero entretenimiento y tenga un potencial formador? ¿sería necesario un orientador o un crítico para que revele los elementos significantes de un espectáculo y así poder entender más y mejor lo visto? ¿sería necesaria una reflexión personal de lo asistido? ¿Con quién compartir las reflexiones? ¿Deberían ser, estas reflexiones, un elemento más de lo evaluativo?

Y así como se aprende viendo, también se aprende haciendo. Y en este hacer, lo que más se genera son vínculos profesionales y humanos, por encima de todo. Dejemos para cada quien los vínculos humanos, que esos, entre más naturales y más orgánicos, más verdaderos serán y no se los debe pautar. Pero los vínculos profesionales son importantes de evaluar también.

En todo espacio de formación se generarán relaciones que a futuro permitirán un trabajo fluido y más cercano entre los participantes. Se crearán afinidades y empatías con el trabajo y las visiones del otro. Esto existirá de manera natural, sin embargo, me pregunto una vez más: ¿Sería necesario propiciar de manera más inmediata estas relaciones? ¿Cómo? ¿Cómo lograr que estos vínculos se mantengan para el futuro? ¿Cómo propiciar que estas afinidades se traduzcan en hechos teatrales o creaciones? ¿Cómo establecer el medio más propicio para que no estos vínculos sean profesionales y no sólo humanos? ¿Es necesario esto?

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Al finalizar II

De la escuela

Cuando me preguntaban qué me parecía la ciudad y mi viaje, la primera palabra que se me venía a la menta, sin duda, era “grande”… muy grande. Pero a medida que me sumergía en los estudios y en las clases y en la Escuela de Artes del Escenario (nombre traducido al español) era justamente ese nombre que refleja su esencia. No me sorprendían las clases de Actuación o Dirección, incluso Dramaturgia, materias corrientes en el medio del que provenía. Sin embargo, comencé a encontrar aprendices de Escenografía, de Sonoplastía, de Iluminación, de Técnicas do Palco, de Humor. Y repentinamente una alegría comenzaba a crecer. Todo ese conocimiento que en mi país es totalmente empírico o si hay quienes estudiaron no lo ejercen y los que ejercen no lo divulgan. Todo ese conocimiento siendo transmitido a generaciones con las que nosotros estaríamos después en contacto, me hacía entender lo indispensable de pensar el Teatro hoy, desde todo punto de vista. Tantos escenógrafos, sonidistas, iluminadores, etc. que no tenemos y que aquí se comienzan a desarrollar para bien del teatro en Sao Paulo, en Brasil, pero también, aunque por ahora indirectamente, en Bolivia.

Pero de qué serviría que todos ellos estudiaran abstraídos de sus pares, de sus colegas, de los compañeros de otras áreas. Que placer fue encontrar un espacio que los reuniera a todos. Este espacio de “experimento” como se denomina en la escuela, junta a todos y los coloca en situación de creación, expuestos completamente al error y a la tentativa, a la crítica y al fuego, a estropearse y disputarse, todo en función de lograr un  hecho teatral. Qué parecido al trabajo en la realidad cotidiana del artista, qué idéntico al proceso del que ya no estudia y se expone a un público desconocido, carnívoro y voraz. Qué suerte de poder tener eso antes de enfrentarse solos a lo desconocido. Pero sobretodo, y a pesar de la angustia y ansiedad reinante en todos los aprendices, que útil poder confrontarse con pares en un mismo espacio y diferentes puntos de vista, porque el teatro sí que los tiene: diferentes perspectivas y por lo tanto, diferentes dramaturgias. Sin querer, se aprende, aunque sea imperceptible, a pensar la escena (el teatro) desde cualquiera de los lenguajes y elementos que pueda contener un escenario, y son múltiples. Hoy en día en muy pocos lugares son pocos los que enseñan esto.

Lastimosamente el tiempo, como siempre es insuficiente. A pesar de intentos y participaciones de los procesos creativos y didácticos, la posición de observador fue permanente. Observar, como tras una ventana, el desarrollo de las actividades y de las creaciones. El no finalizar ninguno de los procesos y tener que partir en medio acentuó más este lugar expectante que tiene sus ventajas en cuanto a una visión general pero no así en cuanto a una experimentación personal.

Otra grata sorpresa fue que cada semestre tiene una temática. Es preciso asentar el arte en un “objeto de estudio” que surge y está en el entorno, sea actual o histórico. Y así, en dos módulos, con dos temáticas diferentes, dos áreas diferentes y dos experimentos diferentes y todos paralelos mi camino se hizo. Me pregunto: ¿sería necesario más tiempo para poder reelaborar propuestas? ¿sería necesario más tiempo para estudio personal sobre lo visto en aula? ¿sería necesario más tiempo para poder crear solo? Es decir ¿sería necesario más tiempo personal? Ya que ese tiempo era casi imposible de conseguir con dos módulos paralelos. Me pregunto: ¿Sería necesario conocer más sobre las temáticas y anticipadamente poderlas estudiar y así tener un criterio más formado al respecto? Me pregunto: ¿qué área sería más pertinente para un aprendiz? ¿profundizar el área que ya ejerce o conocer las que desconoce? Me pregunto: ¿Cuánto conocimiento previo es necesario? ¿Cuántos textos en portugués debería haber leído antes de comenzar? O tal vez… ¿durante el proceso?

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Al finalizar I

Un camino caminado que aún no conocía

Sin muchas advertencias y con muchas incógnitas comenzaba mi travesía en Sao Paulo. Días de estudio y de trabajo se acercaban y pensaba en qué grandes sorpresas me tendría preparada esta gran ciudad y su gente.

Mis primeras impresiones fueron saliendo del aeropuerto. Montados en el taxi de ida a la ciudad una cantidad impresionante de carros atascados en una avenida muy grande atravesando carteles y edificios igual grandes, y levanté la mirada al cielo. En lo más alto, un azul pálido cubría el día soleado. Babé poco a poco la mirada y el degrade de colores pasteles terminaba en la gama de los grises (casi cafés). En ese momento me dije: “Todo aquí es demasiado”. Después me di cuenta que ese “todo” en mi frase reflexiva era también “demasiado”.

Después de ese mi primer encuentro con una ciudad de nunca parar, pasé por las indicaciones geográficas, pedagógicas y logísticas de mi llegada, o mejor dicho, mapa, estadía, horarios y alojamiento. Pero el verdadero momento en el que me di cuenta que todo comenzaba, fue a la luz de la luna, un grupo de aprendices, unas cervezas de por medio (que nunca deben faltar), un idioma apenas entendido y las emociones y efusiones por los días de escuela que próximamente irían a comenzar.

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Texto escrito para experimento – módulo vermelho (rojo)

Me pregunto

 

Me detengo para preguntar por el mañana

Nadie me entiende

Camino en una tierra que no es mía

Soy de otra tierra digo

Soy de una tierra lejana digo

Mi camino comenzó allá

Ahora estoy acá

Digo

Nadie entiende

Miran con ojos extrañados y no preguntan

No quieren saber

Tienen miedo

El mañana pregunto

Donde está pregunto

Soy de mi tierra digo

No pareces me dicen

Tú no pareces de allá me dicen

Tengo que parecer me digo

Parecer

No es lo mismo que ser

Hay que ser los dos a la vez

No te perciben si no pareces

No te saben si no pareces

Parecerme a qué me pregunto

Los de mi tierra somos todos lo mismo

Los de mi tierra todos nos parecemos

Aunque no se perciba

Somos lo mismo

Brotamos de la misma manera

Pero me dicen

No eres de allá

No te pareces

Callo mis oídos y sonrío

 Pregunto a los abuelos

Qué tengo que parecer para parecer de aquí

Qué tengo que ser para ser de aquí

Los abuelos ya no me responden

Me veo al espejo

Veo mi reflejo

No veo mi tierra en mi rostro

Sólo veo rasgos de caminos desconocidos

De dónde eres me pregunto

De dónde vienes me pregunto

No me respondo

Callo

Dónde están los rasgos de mi origen

Dónde están los trazos del inicio

Reviso cada poro

Reviso cada escama de mi piel

Heridas en mi rostro escarbando por encontrar el verdadero rostro

Rasgo

Raspo

Hasta que la piel se haga transparente y por fin vea los verdaderos trazos

Mi origen

Un rostro sin más significado que el YO que cargo

Ya no puedo decir de dónde vengo

Fue hace tanto tiempo

Decidí comenzar a caminar

Y caminé

Un camino que aun no conocía

Sabiendo que era un descenso

Sabiendo que bajaba a las profundidades

En busca de la unión

Tierra/ser

Origen/yo

Que vuelvo a la superficie me dicen

Se acabó me dicen

Descansa me dicen

Y el rostro sigue ahí sin muda

Sin cambio

Debo seguir caminando me pregunto

Debo continuar por otro camino me pregunto

Antes de responder callo mis oídos

Descansa me digo

Si tan sólo pudiera ver el primer paso que di para saber hasta dónde caminé

Si tan sólo pudiera recordar el polvo de la tierra de mi primer paso para saber que polvo estoy pisando ahora

Si tan sólo pudiera

Decir algo más

Que gracias

Por lo caminado

Me pregunto

Si yo hice el camino caminando

Por qué sigo sin conocerlo

Me pregunto

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DIFERENCIAS?

Aquí en Sao Paulo hay 19.223.897 de habitantes

Allá en Bolivia hay 10.290.003 de habitantes

Aquí existe metro

Allá no

Aquí arden los ojos por la polución

Allá no

Aquí existen aproximadamente 150 representaciones teatrales por día en la ciudad

Allá existen aproximadamente 20 representaciones teatrales por día en el país

Aquí, en esta escuela, estudian aproximadamente 400 aprendices

Allá, en la escuela, estudian aproximadamente 60 aprendices

Aquí existen aproximadamente 7 salas de teatro al lado de la escuela de teatro

Allá existen aproximadamente 7 salas de teatro en toda la ciudad donde está la escuela

Aquí las distancias son muy grandes

Allá no tanto

Aquí se tienen 12 salas para la enseñanza

Allá se tienen 6 salas para enseñanza

Aquí no tienen  un teatro en la escuela

Allá sí

Aquí se hace mucho

Allá hay mucho por hacer

Aquí se forman artistas

Allá también

Aquí se trabaja, se vive, se come teatro

Allá también

¿Qué nos diferencia?

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Las técnicas

Mal así llamadas…

Debo dedicar un espacio especial a las áreas técnicas como se las llama cotidianamente. Lejos de ser peyorativo se las denomina así por su carácter casi artesanal de trabajo, pero definitivamente en este caso y en estos tiempos, es un término que no hace justicia.

Las técnicas de palco, la escenografía, sonoplastía e iluminación, toman en esta escuela un lugar preponderante y sustancial para la existencia de la misma. No es posible pensar la escuela sin todas estas áreas de trabajo.

La primera impresión es de alegría. Tantas personas formándose en áreas que por lo general son oficios casi de tradición oral (o manual mejor dicho), que desde siempre han sido los viejos experimentados del teatro que, dedicados noblemente al oficio, desarrollaban una experticia en temas que los intelectuales (directores, dramaturgos, actores) nunca podíamos ni siquiera imaginar.

Pero no sólo aprenden a manejar o construir artefactos. O a colocar mejor o peor las luces. O a ecualizar correctamente un equipo de sonido. Aprendices que desarrollan conceptos, diseños, establecen estéticas y plantean soluciones escénicas que tanta falta le hacen al teatro de este tiempo.

Ahora, es fácil decir, que no se puede pensar una obra de teatro sin sonido, sin luces, sin audiovisual. Antes los directores oficiaban de todo y pedían a un amigo (a) que ayudara en el manejo o en el control. A otro (a) que ayudara a cargar y acomodar y así formaba un empírico equipo de producción. Que felicidad la de tener aprendices en formación, para que no sólo ayuden a hacer una obra de teatro, sino que la creen en conjunto.

Qué alegría y cuánta falta que hacía… aquí… y cuánta falta hace… allá…

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El director en la SP

El director en la SP[1]

Como cualquier aprendiz, con mochila al hombre, recorre casi una hora para llegar a su escuela (unos más otros menos). Nunca sabe dónde será su aula (En Roosvelt o en Brás siempre se debe preguntar). Camina pensativo, tratando de retener todas las ideas que le han dado y todas las que ha ido creando. Mira al suelo como buscando en el suelo las soluciones a todos sus conflictos y las de los demás también.

Bombardeo en el aula con diferentes elementos. Hoy será un video, mañana una música, otro día una conversación con un especialista, el día después un clase práctica con el orientador. Todas las posibilidades que alimenten su razonamiento en pos de dar soluciones a una posible y futura escena.

Los días de experimento serán días de asedio, paranoia y angustia por encontrar la resolución. Qué parecido el proceso de su formación a la vida real de un director. Sin saber hablar con otros, sin saber decir más que otros, sin autoridad alguna, debe organizar todo. Como aprendiz no sabe que organizar “todo” no significa ser el presidente de un país o prefecto de un municipio (estamos en meses de elecciones en Sao Paulo). Es simplemente otro punto de vista.

Sabe que la dificultad más grande es colocarse en ese punto de vista. Poder encontrar esa perspectiva. Los días pasan y el peso de la responsabilidad se hace más grande. Se apoya de lo que sea, se apoyo en quien sea. Es necesario resolver y la batalla deberá ser terminada.

Muchos elementos teóricos. Mucho quehacer en el escenario. Ensayos siempre inconclusos. Experimentos inacabados. Intentos errados. Realidades futuras que se viven en el presente.



[1] SP – Término utilizado por aprendices para la Escola das Artes do Palco.

 

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El actor en la SP

El actor en la SP[1]

Los sistemas pedagógicos, los objetivos didácticos y las referencias formativas lo dejaré a la misma Escuela para explicar. Quiero entender al actor en carne que participa de esta escuela. Ese actor que camina para llegar a la Escuela. Ese que toma el metro hasta la estación más cercana (idea que varía de aprendiz en aprendiz) y que carga su mochila con su ropa de trabajo, un sinnúmero de textos y su botella de plástico para llenarla permanentemente de agua durante el día.

Ese actor recibe orientaciones de su orientador (valga la redundancia) abocadas a la temática del módulo. Las mismas que servirán de herramientas para su trabajo aplicado. Se prepara especializadamente para un objetivo concreto. Independiente de si tuvo o no formación previa, independiente de si tiene o no experiencia, va asimilando en pocos días dinámicas y juegos teatrales para su quehacer concreto.

El “verdadero” juego comienza en el experimento. Despojado y desamparado se aferra al grupo de actores (osea el mismo gremio) para hacer de su pasar experimental algo más seguro. Todos los ojos y miradas se concentran en su cuerpo, descompuesto, desnudo que deberá plasmar en imagen las ideas intelectuales de sus colegas de colectivo.

A crear se dijo y la “improvisación”[2] comienza. Sin saber a dónde va, explota emocional y físicamente. Sus tres cuerpos (físico, dramático y editor) comienza a dar miles de revoluciones y su motor termina por sobre calentarse. Pero el seguirá desarrollando y aferrándose a la consigna previamente planteada.

Miles de comentarios deberá escuchar. Miles de indicaciones deberá recibir. Casi ciego camina en su proceso, dejándose ser material que se amasa, que se moldea para ser rostro de una imagen. Agotado, succionado, absorbido, se presenta como medio por el cual las ideas se materializan. El actor hace materia la percepción y el sentir de otros. En la calle… en la escena… en el taller… golpeado por clavo, martillo y serrucho… la madera de actor se va puliendo como el oficio mismo.



[1] SP – Término utilizado por aprendices para la Escola das Artes do Palco.

[2] El término improvisación se utiliza en demasía para describir un proceso activo de creación en la escena. Suena complicado pero es de lo más simple. El actor, con todas las herramientas que posee y todas las que pueda inventar en el momento comienza a desarrollar un proceso de “representación” en el escenario a partir de un detonante. Este hacer in situ va dando resultados escénicos imprevistos generando material para uso posterior. Para mí eso es crear… y en teatro se lo hace todo el tiempo.

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Módulo amarillo II

Amarillo alborotado

Pues como dije… la tranquilidad fue aparente…

Después de todos los esfuerzos por establecer y crear herramientas propicias en el aula, el tiempo del experimento ha llegado. La prueba: en cinco días presentar un trabajo desarrollado en colectivo. Para mí, una locura.

Dos transversales: el contenido y los medios. El contenido gira en torno a un hecho político histórico que establece como punto inicial los acontecimientos de 2006 en Sao Paulo, en los que un grupo político (PCC[1]) detuvo la ciudad entera por varios días. Los medios estarían regidos por un teatro narrativo… épico.

Siendo un proceso avanzado, cada núcleo ya tenía escenas desarrolladas. La consigna pedagógica de la Escuela fue que a partir de una charla por una experta en el tema (presentada o todos los aprendices de la Escuela) se colocaran más elementos de trabajo. Se establecieron funciones y dinámicas por día. Resalta la decisión de crear una diferenciación: dramaturgo y dramaturgista.[2] Crear relaciones de trabajo diferenciadas: actores/dramaturgo; áreas técnicas/dirección; dirección/dirección; aprendices/orientadores.

Al parecer la idea se dirige a establecer una mínima metodología eficiente para camino tan corto y por otro lado establecer ejercicios de “oficio”[3] que obliguen al conflicto del proceso. Este “aprender en carne” generó los estreses y tensiones lógicas del caso. El estado de crisis del núcleo y la inevitable presentación del proceso forzaron a un proceso creativo comprimido, angustiante e intenso.

El núcleo decide no seguir todas las consignas, metodología evidente. Siempre toda regla es susceptible de ser subvertida. Sin embargo la pregunta posterior es ¿qué tanto daño o bien hizo eso en el proceso? Parece ser común realizar workshops[4] como inicio de trabajo. El resultado fueron varias escenas diferentes. Sobre estas se trabajaron más ideas y se propuso una estructura dramatúrgica. Para el siguiente día se lanzaron más consignas y el material resultante fueron más escenas posibles. Las discusiones colectivas y las evaluaciones permanentes ocuparon el tiempo de la creación y no se tenía ideas claras. Un día antes de la apertura, literalmente no se estaba claro en qué se iría a presentar.

Sin querer queriendo, como diría un personaje famoso, las imágenes, los textos, las palabra, los cuerpos, comenzaron a surgir en el escenario. Una sala de la escuela (edificio ubicado en el barrio de Brás[5]), sala de casa antigua acomodada para ser un aula de escuela fue escenario de todo el proceso. Una mesa propuesta por Técnicas de Palco, una luz verde y un flash propuestos por Iluminación, unos jadeos y globos reventados propuestos por sono-plastía, unos muñecos propuestos por los actores, un pastel y un cumpleaños de escenografía y un texto narrativo de dramaturgia fueron los elementos que, ante la premura de tiempo, la dirección hizo un gran malabarismo  para organizar todo en una sola escena. Y, para gran sorpresa de todos, la apertura significó un encuentro con descubrimientos en muchas dimensiones.

Parece ser una constante: un trabajo vertiginoso, una apertura parchada, un resultado de descubrimientos y una evaluación que deja mucho más para descubrir y con la experiencia, de lejos, ya vivida.



[1] PCC. Primer Comando de la Capital. Fundado por criminales presos para establecer una voz por los derechos de los reclusos. Con los años se establecerían diferentes comandos en diferentes cárceles creando una estructura organizada en todos los recintos del estado de Sao Paulo. En una confrontación permanente con las autoridades y la policía el PCC generó actos violentos tanto fuera como dentro de varios recintos carcelarios. La rebelión de 2006 cobraría la vida de alrededor de 400 personas.

[2] Actualmente en algunos países una profesión diferenciada. Dramaturgo: el que escribe el texto; dramaturgista: el que adapta el texto a la escena.

[3] En el “oficio” lidiar con diferentes actores del proceso es cotidiano. El director se verá la cara con el escenógrafo aparte y después con los actores. Mientras estos estén trabajando solo habrá que discutir con dramaturgos y estos después hablarán con actores. El “despelote” que se genera es el caos normal de un proceso creativo.

[4] Estos llamados “workshops” son consignas lanzadas por algún área, generalmente dirección o dramaturgia para que actores y, en algunos casos, otras áreas, desarrollen escenas como material para construcción de posteriores escenas.

[5] Brás es un barrio ubicado en la región Este de la ciudad. Caracterizado por ser un lugar comercial y donde habitan muchas culturas migratorias. Una de ellas es la comunidad boliviana que, con el pasar de los años, ha ido estableciendo comercios y adaptándose a los trabajos de la ciudad grande. Una gran mayoría se dedica a trabajar en talleres de costura. Esta situación llega a extremos incluso de esclavitud, que es la misma situación en los diferentes países en los que habita esta comunidad, como el caso de Buenos Aires. Es un barrio “puerta de Sao Paulo”, desde italianos, pasando por coreanos y llegando a bolivianos, es evidente la mixtura racial que hablita las calles de este gran barrio.

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